IA privada

Modelos de lenguaje, voz e imagen ejecutados en hardware que controlamos, para que tus datos no salgan a servicios de terceros salvo que tú lo decidas.

El problema que resolvemos

Los servicios comerciales de IA son cómodos, pero cada consulta viaja a los servidores de otra empresa, con sus condiciones, sus cambios de precio y sus límites de uso. Para muchos negocios eso no es aceptable: historiales de clientes, datos de salud, contabilidad o propiedad intelectual no deberían depender de la política de un tercero. Y cuando todo pasa por una única API externa, un cambio ajeno puede parar tu operación.

Cómo trabajamos

Operamos nuestra propia plataforma de inferencia: un clúster Kubernetes con dos NVIDIA DGX Spark dedicados al modelo de lenguaje, una GPU independiente para generación de imagen y servicios de voz, memoria y observabilidad a su alrededor. Tus aplicaciones hablan con un único router de modelos; cada una tiene su clave y solo puede usar lo que se le ha permitido.

La regla con la que diseñamos cada sistema es sencilla: por defecto, el procesamiento es local. Si en algún caso conviene un respaldo en la nube —para no dejar sin respuesta un asistente público, por ejemplo—, se define por escrito, se limita a ese uso y queda reflejado en la configuración. En los sistemas que tratan datos sensibles, ese respaldo no existe.

Aplicamos la misma disciplina de operación que el equipo fundador ha practicado durante años en plataformas de gran escala: GitOps, monitorización, copias de seguridad, límites térmicos y de memoria vigilados, y un árbitro que decide qué carga puede entrar en cada GPU.

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